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domingo, 30 de marzo de 2014

La ciberdemocracia

Si algo tenemos en común todos los integrantes de este blog, es la pasión por el Periodismo. Y para que se realice el ejercicio periodístico, es necesario un sistema democrático. No se puede entender el periodismo sin democracia, y viceversa. Dentro de la forma de organización estatal, democracia -gobierno del pueblo- la libertad de expresión y de prensa son derechos fundamentales. Por ello, el periodista debe poseer autonomía a la hora de plasmar su opinión en los distintos medios (aunque este principio es muy cuestionable en la actualidad).

     Los periodistas y los medios han tenido que incorporarse al mundo tecnológico. Los primeros, sobre todo, a través de la red social Twitter, cuya participación les permite interactuar con sus seguidores. Los segundos (los medios) creando páginas webs y permitiendo el acceso a la información al ciudadano con tan solo un “clic”. Esto hace que la población se entere de cualquier suceso al instante y pueda formar parte del mundo periodístico, aportando nuevos datos. Pero esta acción perjudica a la actividad, ya que (como ha ocurrido en numerosas ocasiones) se dan informaciones falsas, y ello daña la crediblidad que poseen los medios y los periodistas. 



     Sin embargo, el proceso en el que nos encontramos sumergidos (la democracia) no se ha servido de las nuevas tecnologías para mejorar su desarrollo, aunque los políticos también utilizan Twitter para mostrarnos la celebración de actos etc., pero nunca para incentivar un debate con sus votantes ni para preocuparse por la opinión de los ciudadanos. Por esta razón, muchos activistas proponen una nueva alternativa, la ciberdemocracia.

     La ciberdemocracia es el uso de las tecnologías de la información y comunicación en el ejercicio de la práctica democrática por parte de los ciudadanos. Está vinculada a internet como medio principal de participación ciudadana. Por ello, recibe varios nombres, entre los que destacan democracia digital, e-democracia, democracia 2.0 e incluso hasta 4.0. Se plantea como una mejora o alternativa al actual modelo de democracia representativa -que se basa en la participación del ciudadano mediante su voto una vez cada cuatro años-, y cuestiona la legitimidad de la élite democrática (partidos políticos y grupos de presión). En la práctica, implica menos distancia entre políticos, instituciones, procesos democráticos y ciudadanos.

     Posiblemente se trata de la evolución lógica de una sociedad más conectada, participativa y preparada que nunca, que exige cambios al modo en que está funcionando la democracia. La utilidad potencial de la ciberdemocracia alcanza varios ámbitos:
  • Favorecer la información y gestión de los procedimientos burocráticos (ej. BOE, administración electrónica, DNI electrónico).
  • Garantizar el control y transparencia del ejercicio político: mejorar la relación entre las instituciones y los ciudadanos.
  • Promover el debate social: foros, temas de actualidad, intercambio de ideas, búsqueda de soluciones…
  • Reducir la distancia de los ciudadanos respecto los procesos democráticos: agilizar las iniciativas populares ciudadanas, propuestas de leyes, etc.
  • Incluir a los ciudadanos en la toma de decisiones críticas en los períodos entre elecciones: voto electrónico, referendos digitales, etc.

     Algunas sociedades ya promueven el uso de los medios electrónicos para mejorar su funcionamiento democrático, como es el caso de Islandia. Para ello, han redactado una nueva Constitución que ha contado con la participación de todos los ciudadanos. Un Foro Nacional de 950 personas electas preparó el texto inicial sobre el que trabaja un Consejo Constitucional formado por 25 ciudadanos que cuenta con ideas y propuestas aportadas por los islandeses en las redes sociales. Además de la participación, la otra clave es la transparencia: las reuniones del Consejo Institucional son retransmitidas por Internet. 

     Dentro de la geografía española, destaca la transparencia política en el País Vasco (con iniciativas como La plataforma Irekia del Gobierno Vasco, la retransmisión de las sesiones del Parlamento de Vitoria-Gasteiz o la iniciativa OpenData Euskadi) y el caso particular del municipio de Jun, un pueblo de algo más de 3.000 habitantes se erigió en 1999 en la capital mundial de la ciberdemocracia. Declararon el acceso a internet derecho universal y en 2001 hicieron el primer pleno interactivo del mundo. Hasta su alcalde tiene un videoblog.

     Para facilitar vuestra aportación, os propongo una serie de cuestiones: ¿Qué herramientas digitales creeís que pueden ser útiles para contribuir a una mayor participación de los ciudadanos en los asuntos comunes? Además, ¿consideráis que los políticos actuales pretenden incentivar la ciberdemocracia?.