Tras la adquisición de WhatsApp por 19.000 millones de
dólares, Mark Zuckerberg, fundador y consejero de Facebook, ha sumado a su
bolsa Oculus VR. En este caso paga 2.000 millones de dólares (1.400 millones de
euros) para hacerse con el control de esta compañía, la cual desarrolla gafas
de realidad virtual para videojuegos. Facebook pagará un 75% de esa cantidad en
acciones y el resto en metálico. Sin embargo, la cifra final puede ser un 15%
mayor o menos dependiendo de ciertas circunstancias.
Lo paradójico de este hecho es que Oculus VR no tendrá
ningún producto a la venta hasta como muy pronto las próximas navidades. Esta
empresa fabrica aparatos de realidad virtual, siendo su mejor invento el Rift,
una especie de gafas que aíslan al individuo en un mundo ficticio que él
considera real.
Según Zuckerberg, Oculus tiene el potencial para convertirse
en una herramienta que permita a la gente comunicarse. Si se cumplen sus
expectativas, la compra de Oculus podría ser una de las más relevantes de las
anunciadas hasta ahora, ya que se aleja de las redes sociales y de la
interacción con la pantalla de un móvil o una tableta.
Al igual que WhatsApp, Oculus mantendrá su independencia
tras la adquisición. Sin embargo, las razones de la venta de Oculus a Facebook
han provocado un gran rechazo entre los “fans” de sus productos, ya que
Facebook no tiene buena fama en el campo de la privacidad.
Este sistema aún no tiene precio de venta al público, aunque
se piensa que podría rondar los 300 dólares como máximo.
